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martes, 15 de mayo de 2012


Mayrit ciudad andalusí

José Luís Garrot Garrot[1]

            A los estudios arqueológicos sobre el pasado medieval de Madrid le persigue la controversia. Una controversia que parece estar empujada por la mezcla de intereses políticos y/o económicos, o simplemente por el deseo de notoriedad de alguna de las personas que han estado inmersas en este proceso.
            La primera controversia, que acabó en los tribunales, comienza en 1982 cuando se inician unas excavaciones de urgencia con el fin de evaluar si no existían restos arqueológicos que impidieran la construcción de un aparcamiento y un túnel subterráneo en la calle Bailén.
            En aquella ocasión hubo discrepancia, a la hora de discernir la importancia o no de los restos arqueológicos hallados, entre los codirectores del proyecto. Esther Andreu y Manuel Retuerce Velasco. La señora Andreu firmó, a espaldas del señor Retuerce, un informe en que calificaba de prescindibles los restos hallados –entre ellos parte de la Casa del Tesoro (s. XVI)-. Este informe era el que deseaban las autoridades madrileñas para poder iniciar las obras. Manuel Retuerce, que no estaba de acuerdo en que se cometiera semejante barbaridad, no sólo se negó a firmar el informe, sino que además presentó su dimisión.
            Que lo acontecido en aquellas fechas fue un asalto a la historia de Madrid parece que es la idea que mantienen casi todos los especialistas, es especialmente interesante el artículo que publicó el arqueólogo Luis Caballero Zoreda – El País, 15/08/1996- al respecto. El resultado final fue que se destruyeron todos los restos y que, desde entonces Manuel Retuerce, uno de los mejores arqueólogos sobre la Edad Media que tenemos en España, no volviera a ser contratado para realizar excavaciones en Madrid. La que si se ha mantenido al frente de las excavaciones encargadas por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid es Esther Andreu. ¿Casualidad?
            En enero de 2011 apareció una noticia en El País en que Esther Andreu aseguraba que Madrid, como ciudad, era de origen cristiano, siendo el Mayrit musulmán un simple asentamiento militar. Esta aseveración la hacía sin aportar una base sólida a tan llamativa hipótesis, y obviando totalmente cualquier tipo de información proveniente de las fuentes escritas y de informes arqueológicos sobre otras zonas de Madrid.
            En el Siglo de Oro, López de Hoyos, cronista de la Villa de Madrid, dada a la capital un origen griego o romano. Como se puede suponer la ciudad elegida por el muy católico rey Felipe II no podía tener un origen musulmán. Esta idea parece trasladada al siglo XXI. La ciudad de Madrid lleva años gobernada por un partido con unas muy relevantes posturas españolistas –cabe mencionar a título de anécdota que la única enmienda que el PP ha admitido en el debate sobre los presupuestos del Estado, haya sido una que otorga una subvención de unos 200.000 Є para unos festejos que conmemoren la victoria de los cristianos sobre los «moros» en la Batalla de las Navas de Tolosa.
            La rotundidad de la afirmación de Andreu en sus declaraciones a El País parece no dejar duda «Madrid nació como ciudad bajo mandato cristiano, en el siglo XII, y no en la época árabe, tal como se creía (…), el Mayrit que se remonta al siglo IX era sólo un cuartel y no una población». Parece ser que Andreu ignora que Madrid, hasta su nombramiento como capital del reino, era un villorrio de muy escasa importancia, por no decir ninguna, y en que aún habitaban un buen número de mudéjares como queda constatado en numerosos documentos de la Villa.
Continúa sus declaraciones Andreu con la autoría de unas casas halladas durante las últimas excavaciones: « (…) hallazgo de los restos de seis casas medievales, las más antiguas encontradas hasta ahora (…) y donde no se han hallado nunca restos urbanos similares de la época árabe.». En un artículo publicado en 2007, la propia Andreu mantiene todo lo contrario. « En primer lugar hemos quisiéramos destacar que las viviendas se constituyeron en el siglo X por sus primeros moradores islámicos, continuaron habitándose durante la época de la ocupación cristiana” (ANDREU, 2007: 693) En qué quedamos, lo que en 2007 era musulmán ahora es cristiano. ¿Cómo explica entonces los restos materiales encontrados de procedencia islámica?
Parece que Andreu según sea el foro en donde se manifiesta cambia sus conclusiones, así en la ponencia que presentó en las jornadas que se realizaron en la Casa Árabe de Madrid, en 2011, mantiene lo contrario a lo manifestado en El País: «(…) ya sin restos delatores, comenzaron a narrarse pasados gloriosos para la villa, poblamientos de entidad carpetanos, romanos y visigodos –no olvidemos nuestra Mantua Carpetorum, como denominó a Madrid y, por supuesto, un pasado medieval islámico muy importante, ya que, eso sí, siempre hubo que admitir que el verdadero origen de la ciudad era musulmán» (ANDREU, 2011b: 40). Comentaré que en estas jornadas participaron refutados arabistas, quizás por eso cambió el discurso la señora Andreu.
Cada día estamos más de acuerdo historiadores y arqueólogos que no se puede hacer un análisis completo del pasado más remoto olvidando lo que nos ofrecen ambas ciencias. En estas mismas jornadas de la Casa Árabe, Esther Andreu hace un comentario que es totalmente falso: « Al atender las crónicas árabes, encontramos que las primeras referencias a la fundación de la ciudad están hechas siempre por geógrafos o cronistas muy posteriores, que aunque citan fechas más remotas hablan ya desde el recuerdo» (ANDREU, 2011b: 42). En la nota nº 4 menciona solamente a Al Himyari (1194-1195) y, como fuentes de éste a al-Bakri (m. 1094) y al-Idrisi (m. 1166). Andreu parece “olvidar” todas las referencias a Mayrit aparecidas con anterioridad a las que ella menciona. Las primeras crónicas islámicas que mencionan a Mayrit son contemporáneas. El primero en mencionar Mayrit es al-Razi (865-925), posteriormente lo hacen Ibn Hayyan (987-1075), Ibn Hazm (994-1064), Ibn al Faradi (962-1012), y la Crónica anónima de Abd al-Rahman III al-Nasir, datada en el siglo X (GARROT, 2011: 31-51)
Como he mencionado anteriormente mal arqueólogo es el que ignora las fuentes escritas, y mal historiador es el que hace lo propio de las arqueológicas. Quizás mi formación de historiador y que ha trabajo como arqueólogo durante unos pocos de años, hagan que yo si tenga muy en cuenta la información que recibimos de ambos tipos de fuentes.
Una vez realizada esta reflexión sobre la supuesta autoría cristiana de Madrid como ciudad pasaré a intentar demostrar como los restos arqueológicos encontrados en Madrid demuestran no sólo que la ciudad es fundación musulmana, sino que además en ella se realizaban todas las actividades propias de una madina, y no solamente las propias de un cuartel.
Evidencias materiales de la madina Mayrit
            De sobra es conocida la dificultad que encierran las grandes ciudades para poder realizar labores arqueológicas; a pesar de estas cortapisas se han realizado numerosas excavaciones dirigidas por excelentes arqueólogos como es el caso de Luis Caballero Zorea, Manuel Retuerce Velasco o Juan Zozaya. Estas excavaciones nos han dejado restos de cultura material que, junto al estudio de las fuentes escritas nos permiten, aunque no con todo el detalle que desearíamos, poder conformar una idea de cómo y qué fue el Mayrit islámico.
            En el siglo IX, una vez consolidado el poder omeya en al-Andalus, se inició un periodo de fundación de ciudades. Estas fundaciones urbanas tienen en principio un carácter militar, son lo que podríamos denominar ciudades-acrópolis, para con el paso del tiempo irse conformando en verdaderos centros urbanos, es decir en madinas, dentro de este grupo es donde se encuadraría Mayrit.
            Los primeros restos musulmanes hallados correspondían a la antigua muralla musulmana. Sin duda este cercamiento nos muestra la formación de un baluarte militar en correspondencia a la idea de Muhammad I de reforzar la zona, bien para controlar el paso de los cristianos, bien para controlar a la belicosa ciudad de Toledo.
            En su Muqtabis, Ibn Hayyán califica a Mayrit de hisn para la época de Muhammad I, para posteriormente, y ya en el período de correspondiente al gobierno de Abd al-Rahman III, de madina. Este cambio en la designación podría ser un salto cualitativo en relación a la calificación urbanística de Mayrit. Este cambio también podría relacionarse con la reparación de las murallas ordenada por Abd al-Rahman III; no siendo descartable que en estos momentos se hubiera construido otra cerca. Estos antecedentes supondrían que, como en tantos otros lugares de al-Andalus, lo que comienza siendo un simple recinto militar se convierte en núcleo urbano, en este sentido apunta la hipótesis de C. Mazzoli: «El cambio que se puede observar en la manera de designar a Madrid como madina para la que ha sido nombrado gobernador al-Fath b. Yahya en el año 939-940 quizá pueda revelar un cambio de estatuto ¿jurídico? ¿económico? Para el lugar (…)» (MAZZOLI, 2011: 21).
            Otra estructura urbana halla del período islámico fueron los restos de una mezquita hallados en la calle de la Almudena, junto a la conocida como Puerta de Santa María. Esta mezquita es catalogada de mezquita aljama por alguno de los cronistas árabes que aludieron a Madrid. La existencia de una mezquita aljama hace pensar en la existencia de otras en los distintos arrabales, tanto intramuros como extramuros. Aún cuando no se han encontrado restos de otras mezquitas, José Manuel Castellanos que menciona un documento del siglo XV que pudiera relacionarse con la existencia de otra mezquita: «La medina contaba con una mezquita mayor (…) No hay constancia de otros oratorios musulmanes dentro del recinto murado, pero en una provisión de Fernando I de 1478 menciona “un solar questá a la puerta de Alvega, el qual tiene en medio un alminar”. Dicho texto (…) deja la posibilidad quela ciudad fortificada contara, al menos con otra mezquita» (CASTELLANOS: 32). Es más, esta homologación de mezquita aljama podría hacer pensar que Mayrit, durante el periodo califal, es el centro estructurador de un determinado territorio, en una capitalidad de la cora en lugar de Toledo – coincido con Eduardo Manzano en que una ciudad manifiestamente hostil al poder cordobés, como era el caso de Toledo, fuera designada como capital de provincia-.
            Otra estructura significativa se halló en las excavaciones llevadas a cabo en la plaza de los Carros, me refiero a los restos de un viaje del agua datado en el siglo IX –el más antiguo de los viajes de agua árabes localizados-. Lo hallado es una sección rectangular, con andén lateral y canal forrado de piedras, disponía de un murete intermedio que llega a la altura del andén a modo de presilla para depurar el agua – ver CABALLERO/PRIEGO: 1983- El viaje nacería en Puerta Cerrada, continuaría por la Cava Baja, Pª de los Carros, calle Don Pedro, para terminar en la calle Segovia. Oliver Asín hablaba del qanat conocido como del Bajo Albroñigal, que llegaba hasta la puerta de moros. Este viaje del agua, como apunta Retuerce, podría ser también de origen islámico. Ya de época cristiana, 1399, hay otro viaje que podría servir de abastecimiento a unos baños, posiblemente de origen árabe –ya sabemos que los cristianos no eran muy amigos de construir este tipo de instalaciones-, la existencia de estos baños abundaría en el carácter urbano de Mayrit.
            En las excavaciones realizadas en 2006 en la calle Toledo 68, se encontró una necrópolis, en la zona excavada se hallaron cuarenta y seis tumbas. José I. Murillo –arqueólogo que participó en las excavaciones- piensa que esta parte correspondería a un cementerio mucho más amplio que descendería, a través de la calle Humilladero, hasta la Puerta de Moros. El cementerio tiene una ocupación que abraca desde el siglo X al XV. Este cementerio podría ser el mismo que Retuerce ubica – a través de los testimonios recogidos a unos obreros que realizaban unas obras- en la Pª de la Cebada. Un cementerio de tal extensión, que probablemente no era el único- correspondería a un núcleo urbano de cierta envergadura.
            Está confirmada la existencia de cuatro arrabales musulmanes en distintos lugares de Madrid. El primero, cronológicamente hablando, sería el ubicado al sur de las Vistillas, ocupando la zona comprendida entre las Vistillas, Pª de los Carros, calle San Andrés y Pª de la Paja. Éste sería el arrabal de más extensión y mayor número de habitantes. El segundo, con ocupación demostrada desde el siglo IX al XI, estaría situado en la zona de la iglesia de Stª María, calle Espejo, calle Escalinata y las calles que descienden hacia la Pª de la Ópera, según Pérez Vicente la zona de mayor ocupación se situaría en la Pª Ramales. El tercero se encontraría entre la Cava Baja, calle del Almendro, calle Nuncio y la zona alta de la calle Segovia hasta Puerta Cerrada, este estaría probablemente relacionado con el situado entre la calle Sacramento, la calle Mayor y la calle del Rollo, documentándose en el restos de los siglos X y XII. Pérez Vicente marca una hipótesis que comparto totalmente: « (…) la presencia de cuatro arrabales nos indicaría que el Madrid islámico se fue desarrollando y creciendo hasta convertirse en una pequeña ciudad de cierta extensión e importancia (…)» (PEREZ VICENTE: 194)
            No cabe duda que tanto el número como la extensión de los arrabales indica un número de población de cierta relevancia, superior sin duda al que tendría un simple asentamiento militar. Otro indicio de que la población musulmana de Mayrit no era tan exigua como algunos quieren hacernos creer es la presencia documentada de mudéjares hasta 1502 –año en que un decreto de los Reyes Católicos obligaba a los mudéjares a convertirse al cristianismo o abandonar los territorios de la Corona de Castilla-. Esta presencia hasta fecha tan lejana refleja una numerosa presencia de musulmanes en Madrid, ya que es de suponer que tras la conquista muchos optaran por marcharse a las tierras aún ocupadas por los musulmanes, si tras esta, más que lógica diáspora, aún quedaban musulmanes en Madrid es signo de que la población no era tan reducida.
            En cuanto a los restos materiales encontrados algunos son bastante significativos como, por ejemplo, piezas de ajedrez fabricadas en piedra de talco –que no se encuentra en la provincia de Madrid-, restos de cerámica de reflejo dorado, provenientes de Oriente, la maqueta de una fortaleza posiblemente utilizada como juguete; estos elementos nos muestran la existencia de una actividad comercial impropia de un simple asentamiento militar. Otro signo de desarrollo urbanístico es el hallazgo de una escápula de bóvido grabado con el alifato, lo que podría significar la presencia de alguna madrasa. Igualmente la única estela funeraria árabe encontrada en Madrid tiene una grafía, que según el estudio de Mª Antonia Martínez Núñez, se corresponde al tipo de grafía utilizado en los medios urbanos, distinta a la utilizada en ámbitos rurales.
            Ya fuera de las referencias materiales, otros indicios apuntan a la homologación de Mayrit como madina: la presencia de cadíes lo que supone la conformación de un núcleo urbano no militar, la presencia de ulemas, así como la referencia en las fuentes árabes a dos docenas de biografías de mayritíes nos hace pensar en una cierta actividad cultural, algo no muy compatible con una simple ocupación militar.


Conclusiones
            Creo haber demostrado con este trabajo que Mayrit era mucho más que un simple acuartelamiento militar. Las pruebas arqueológicas y las documentales así lo demuestran, por lo que me atrevo a afirmar que Mayrit era una ciudad, y que desarrollaba las actividades y funciones propias de la misma, y esta aseveración la hago pese a quien pese.
            Finalmente quisiera hacer algunas consideraciones personales. En primer lugar haría una crítica a aquellos que toman por verdad incontestable algo sin molestarse en confrontar la realidad de lo que se ha escuchado o leído. En este caso concreto a las periodistas que se han hecho eco de las hipótesis de Esther Andreu sin tomarse la molestia de consultar otras fuentes. En primero de historia ya se nos enseña que lo primero que hay que hacer con las fuentes es un análisis crítico.
            También señalar que flaco favor hacemos a la historia los profesionales que mezclemos o antepongamos nuestras ideologías o intereses personales a la hora de escribir sobre nuestro pasado.
Breves referencias bibliográficas
ANDREU MEDIERO, Esther (2007): El Madrid Medieval, en Cesaraugusta, nº 78 (Madrid), pp. 687-698)
ANDREU MEDIERO, Esther (2011): La arqueología como determinante para el conocimiento del origen de Madrid, en De Mayrit a Madrid (Madrid), pp. 40-53
ANDREU MEDIERO, Esther y PAÑOS CUBILLO, Verónica (2011b): Tumba visigoda entre la plaza de la Armería y la Catedral (Madrid), en La Ilustración de Madrid, nº 19
(Madrid), pp. 43-80
 CABALLERO, Luís y PRIEGO, Carmen (1984): Madrid barrio histórico. Informe de las excavaciones arqueológicas efectuadas en la plaza de los Carros, en Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileña, (Madrid), pp. 171-190
CASTELLANOS OÑATE, José Manuel (2011): La Medina de Mayrit, en De Mayrit a Madrid (Madrid), pp. 30-39
GARROT GARROT, José Luís (2008): Recuerdos de Mayrit, en Madrid en el tránsito de la Edad Media a la Moderna, (Madrid), pp. 83-103
GARROT GARROT, José Luís (2011): Cómo veían las fuentes árabes a Mayrit, en Una re MAZZOLI GUINTAR, Christine (2011): Madrid pequeña ciudad de al-Andalus (siglos IX-XXI) (Madrid)


[1] Licenciado en Historia especialidad Medieval. D.E.A en Estudios Árabes e Islámicos. Miembro del grupo de investigación de la UCM Madrid Medieval

2 comentarios:

  1. Hola José Luis:
    muchas gracias por este nuevo artículo sobre Mayrit, es muy interesante, como siempre, ayudando a aclarar algunas cosas que, como bien dices, está siempre siendo objeto de controversia.
    Debería ser de lectura obligada para todos los interesados en este tema.
    ¡saludos!
    Mercedes

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  2. Extraordinario artículo que divulgo con su permigo amigo Garrot

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